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Publicado el 19 febrero, 2019
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El progreso es inevitable. Cada día los gigantes tecnológicos lanzan al mercado una innovación que mejora la calidad de vida de los usuarios y que también impacta de forma directa en el sector industrial. El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es, y seguirá siendo, una de ellas.
De hecho, según un estudio de IHS Markit, dentro de un año habrá al menos 30 mil millones de aparatos y dispositivos electrónicos conectados a Internet, y se estima que esta tendencia se expanda a niveles astronómicos en el futuro.
Puede que esta no sea la primera vez que escuchas sobre el Internet de las Cosas. Sin embargo, quizás no tengas claro qué es o cómo funciona. Veámoslo desde un ángulo sencillo:
La era digital ha hecho posible que la humanidad pueda realizar sus tareas de forma automática. Los dispositivos ahora se conectan a aplicaciones móviles y aprenden del usuario para mejorar su eficiencia. Y es aquí donde entra el Internet de las Cosas, una red de productos de uso cotidiano a los que llamaremos «inteligentes» y que están conectados a Internet.
Pongamos un ejemplo: las persianas modernas cuentan con sensores automáticos que miden la temperatura interior y exterior de los espacios y reconocen patrones de los habitantes del hogar, como a qué hora dejan la casa y a qué temperatura gradúan el termostato.
Una vez que han aprendido lo necesario, las persianas se cierran y abren de forma automática en los momentos idóneos, dejando entrar la luz solar para su máximo aprovechamiento y climatizando naturalmente el ambiente. Estos dispositivos inteligentes incluso ajustan su patrón a las épocas de verano o invierno y les ahorran a los consumidores hasta un 30 % del consumo eléctrico.
La información es poder y con el IoT a la mano, las industrias tienen nuevas herramientas con las que pueden trabajar para:
Por ejemplo, con el IoT una fábrica podría mejorar su tiempo de entrega y ahorrar gasolina siguiendo las rutas que le indicará el coche o cambiando sus horas de salida.
Estamos seguros de que el Internet de las Cosas llegó para quedarse y hacer historia. Ahora veamos en qué puede emplearse:
Como puede verse, el Internet de las Cosas en la industria mejorará la calidad de productos o servicios, el nivel de atención al cliente, el ambiente en la oficina y las ganancias. Para competir será indispensable adaptarse a esta modernización.
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